
(Fuente: Vergüenza Democrática)
Quince minutos después, sacaba la torta del horno. Si algo había aprendido trabajando con la familia García-Calerón – Graña, era hacer postres. La señora María Alejandra sabía hacer todo tipo de deliciosos potajes, y había sido muy buena al enseñarle. Euforia había intentado devolverle el favor mostrándole cómo cocinar guisos, sopas y platos diversos, pero sin éxito. A la señora le gustaba hacer postres, mas no cocinar. Es que es muy delicada, pensó.
Los golpes en la puerta de servicio la sobresaltaron. Siempre le había enseñado a Britnei Cristhina a tocar suavecito, como para no perturbar la siesta de la señora. Esta vez, sin embargo, el sonido revelaba una urgencia desesperada. Algo andaba mal.
Después de correr a la puerta y abrirla, Euforia soltó una exclamación de sorpresa y horror. Delante de ella estaba Britnei Cristhina, cubierta de sangre y amoratada. Al ver a su madre rompió a llorar, un llanto que evidentemente no era el primero del día.
“¡Mi hijita! ¿Qué te han hecho?” le preguntó exaltada, mientras la traía a la cocina para lavarle la sangre y evaluar la gravedad de sus heridas. El llanto embargaba a su hija, quien simplemente no podía contestar. “¿Qué te ha pasado?” le insistió una y otra vez. Un carro le ha atropellado. O me la han asaltado. ¡Ay, Dios mío!
Tal fue el barullo que a la cocina llegó, somnolienta, la señora María Alejandra. “¡Ay! ¿Pero qué le ha pasado a la niña?”, preguntó angustiada. Euforia tampoco tenía respuesta. La señora se acercó donde Britnei y la calmó, de manera que su llanto se redujo a sollozos. Tan buena, la señora, parece un ángel. “Ahora sí, Britnei, cuéntanos qué te pasó.”
Para ese momento, Euforia le había sacado la rasgada casaca con la que se abrigaba, revelando algo que le habían escrito en su polito. Euforia abrió la boca en asombro, así como la señora. Al darse cuenta de ello, Britnei empezó a llorar nuevamente. Por un momento Euforia pensó que podría ser de vergüenza, en vez de dolor o trauma.
En su polo estaba escrito en plumón negro, “serrana”.
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Por ejemplo "Yo recuerdo ese día, a las 9 de la noche en el Regatas se armó un tonazo." podría devenir a que en la narración ello ocurra.