Recontra tempestad en los Andes


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Recontra tempestad en los Andes es una narración serializada que parte de la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si el racismo y hostilidad que manifestó Lima hacia las provincias tomara un rumbo político?


Advertencia: Todos los personajes y acontecimientos en Recontra tempestad en los Andes -incluso aquellos basados en personas reales- son completamente ficticios. El blog contiene lenguaje grosero y debido a su contenido no debería ser leído por nadie.

sábado, 16 de abril de 2011

9. Puno, 11 de junio

(Fuente: Vergüenza Democrática)

La cresta de la ola había sido bien utilizada. Las multitudinarias marchas contra el fraude que habían sacudido la ciudad se convirtieron rápidamente en marchas a favor de la Asamblea Constituyente Regional de Puno. Jeison se desplazaba a lo largo de lo que hasta hacía pocos días se había llamado calle Lima –ahora calle Constitución– buscando firmas para un referéndum regional que legitime la inminente Carta Magna. No faltaba gente que deseaba firmar. A este paso en pocos días tendrían la cantidad necesaria.

Poco importaba, lógicamente, lo que opinaran las autoridades de Lima, pensaba Jeison. Este era un asunto de Puno y para Puno. Además, el objetivo de la regionalización era darle más autonomía a las diferentes partes del país, cosa que Lima había bloqueado sistemáticamente. Ya no vamos a mendigar lo que es nuestro derecho, ahora lo tomaremos con nuestras propias manos. La dependencia local de la ONPE tenía suficientes puneños y sureños simpatizantes de su causa como para que hubiera un contingente suficiente de voluntarios dispuestos a prestar algo de su knowhow al proceso.

Jeison se aproximó a un grupo de policías que vigilaban que las manifestaciones no se desbordaran. En realidad, no sabía muy bien qué podrían hacer si es que los manifestantes realmente desearan recurrir a la violencia. ¿A cuántos podrían matar antes de ser barridos?

“Buenas tardes, ¿desean firmar por el referéndum?”, preguntó con voz inocente. Sabía cuál sería la respuesta, pero mientras de más maneras se les expresara que no les tenían miedo, mejor.

“Joven, lo que está haciendo está fuera de la ley, no tiene validez alguna”, le contestó, adusto, el mayor de los tres. “Así que circule nomás, si no se quiere meter en problemas.”

Jeison contempló momentáneamente aceptar la sugerencia del policía y seguir su camino, pero en ese momento emergió un sonoro “¡Viva Puno!” entre los manifestantes que tuvo el efecto de envalentonarlo. “Pero señor policía, la Constitución contempla el mecanismo del referéndum y también el de la transferencia de poder a las regiones. ¿No es este acaso la consecuencia lógica de ambas premisas?”

“No. Ahora, circule, circule”, le indicó, agitando el bastón. Jeison consideró que haber irritado al tombo constituía una victoria suficiente por el momento. Si se aprueba la constitución regional, ¿habrá policía regional? ¿Qué pasará con la Policía Nacional del Perú? Basta de pensamientos ociosos, Jeison. Todavía hay muchas firmas que recolectar.

Le sonrió cortésmente al policía y se empezó a alejar. El policía ignoró su despedida. Estamos en rebelión tácita, y no hay nada que puedan hacer. Volteó para mirarlos de nuevo. Detrás del policía con quien había hablado, otro, más joven, le hacía señas, indicándole que firmaría más tarde. Discretamente, Jeison le guiñó el ojo y regresó a la marcha.

Excelente.

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Por ejemplo "Yo recuerdo ese día, a las 9 de la noche en el Regatas se armó un tonazo." podría devenir a que en la narración ello ocurra.