
“Acá, seguro que Eduardo el revolucionario caviar va a defender a esos agitadores”, comentó Patricia al verlo entrar a la sala de profesores. Eduardo caminaba con un poco de dificultad, un golpe de bastón policial suele causar ese efecto. La marcha del día anterior le hizo recordar a las jornadas de 1998, 1999 o 2000.
“Oigan, si protestar contra el fraude electoral es cosa de agitadores, entonces caballero pues, yo también soy–” empezó a decir, antes de ser interrumpido por Patricia, la profesora de inglés.
“No, no. Eso no. Nos estamos refiriendo a los ignorantes esos de Puno, que creen que pueden inventarse su propia constitución.” Eduardo pausó un momento. Pensó en comentar que una constitución es promulgada, no “inventada”, pero desistió. Entre tanto, oyó que en la radio estaban volviendo a comentar sobre los acontecimientos políticos de la región del Titicaca. Sacudió la cabeza.
“No, para nada. Un acto ilegal no justifica otro. Lo que están haciendo en Puno no tiene valor alguno. Sería una constitución ‘de mentiritas’, con tanta validez jurídica como proclamarse rey de Bir Tawil.” Notó las caras de confusión. “Bir Tawil, un pedazo de territorio entre Egipto y Sudán que nadie reclama… bueno olvídenlo, que no viene al caso. La cuestión es que en entrevistas los miembros del Tribunal Constitucional han dicho que no procede.”
“Sí pues, aunque sea en eso estamos de acuerdo. Pucha, si no fuera por que ese comunista de Amauta Amaru anda azuzando a los serranos ignorantes, todo andaría perfectamente tranquilo en el país. Cómo les gusta fregar”, comentó Ana María, la matriarca del grupo, sabiendo muy bien que le estaba poniendo un palito a ser pisado por Eduardo. Eso de que el país andaría tranquilo de no ser por los amautistas era sumamente dudoso. Hay que saber escoger qué batallas pelear. Escogió una.
“Un momento, Ana María. Amauta salió ayer en la TV, y definitivamente no está apoyando lo que dices. Estaba hablando puramente de combatir el fraude y esas cosas. Es más, hasta insinuó que estaba en contra.” Eduardo sabía que esta conversación podría no terminar bien.
“¡Pero qué ingenuo eres!”, repuso Patricia, “¿No te das cuenta de que es un lobo disfrazado de oveja?”
Otra vez el burro al trigo. No hay caso, mejor un táctico cambio de tema. “Lo que me llama la atención es que el Gordo Alain se esté haciendo el loco.” Los demás asintieron. “Tengo la sospecha de que está dejando que la cosa se vaya poniendo peor, para dejarle el problemón a Eiko. Así él regresa el 2016 como el salvador de la república.”
“Alain es capaz de hacer cualquier cosa.” Ese sentimiento sí era universal. “Sabe que ponerle fin a las tonterías en Puno causaría muchas muertes y se quiere ahorrar el costo político”. Bueno, un día más sin pelearme con los demás, por lo menos. “Todo lo que causan los amautistas, caracho”. O quizá no.
Patricia pidió que bajaran la voz y le subió el volumen a la radio. “Hace pocos minutos la jefa de la ONPE, Macarena Chang, acaba de proclamar a Eiko Fujiyama como presidente electa, con el 100% de las actas escrutadas. La postulante de Acción 2011 anunció que dará una conferencia de prensa al mediodía para exponer su posición respecto de los recientes acontecimientos en el país.”
Caramba. Mucho, mucho, depende de lo que diga. Pero ya no habría tiempo para más. El timbre sonaba y le tocaba dar clase.
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Por ejemplo "Yo recuerdo ese día, a las 9 de la noche en el Regatas se armó un tonazo." podría devenir a que en la narración ello ocurra.