
Tanto la proclamación de Eiko como ganadora de las elecciones, así como sus primeras declaraciones tuvieron un efecto electrizante en Tinta. Ni Tadeo ni nadie más en el distrito estaban dispuestos a aceptar ese tipo de amenazas. Pronto se oyeron los primeros llamados a hacer una marcha sobre la capital para exigirle al aun indeciso gobierno regional que siga el rumbo que había trazado Puno. Se organizaron rápidamente.
“Quienes han votado por mí lo hicieron esperando que mantenga el principio del orden, tal como lo mantuvo mi padre. Por ende, exhorto al pueblo de Puno que deponga su actitud inconstitucional y que autodisuelva la así llamada Asamblea Constituyente Regional. Tienen de plazo hasta el 28 de julio, día en que asumiré la primera magistratura para hacerlo de manera pacífica. De no hacerlo, las consecuencias serán de su exclusiva responsabilidad.”
Más claro, ni el agua. Pero lejos de intimidar a los puneños, la actitud de la presidente-electa pareció azuzarlos. El resto del sur tampoco lo tomó nada bien. No. Ya ha sido suficiente. Los tinteños se prepararon para un largo proceso de protesta. Llevaban las carpas y frazadas necesarias para abrigarse mientras se manifestaban en la capital regional, así como suficiente comida para los primeros días.
La noticia llegó poco antes de que partieran para la ciudad del Cuzco y causó furor entre los presentes. El gobierno regional acababa de anunciar que estaba estudiando seriamente la posibilidad de formar su propia Asamblea Constituyente Regional. La que fue preparada como una marcha de protesta se reconvirtió en una de apoyo y presión para que la decisión final se tomara. Y a lo largo del viaje a la capital la radio anunció más buenas noticias: los gobiernos regionales de Tacna y Huancavelica anunciaban los primeros pasos hacia imitar a Puno. Esta cosa ya es imparable. Si más regiones se unen ya no habrá marcha atrás.
El resto del viaje siguió entre canciones y discursos. La ciudad imperial los recibió, imponente como siempre, y repleta de manifestantes que proclamaban su apoyo a la propuesta de formar la Asamblea. Tadeo trataba de evaluar la situación a medida que iba leyendo los carteles y pintas. ¡Asamblea Constituyente ahora! ¡Abajo el fraude! ¡Autonomía para las regiones! ¡Más canon para Cusco! Todo estaba dentro de lo que había esperado. Pero hubo un cartel que le llamó la atención, y lo releyó para asegurarse de que no se hubiera equivocado. Vaya, eso sí es novedad. Y no suena tan mal, después de todo. Les señaló el cartel al resto de su partida y tuvieron la misma reacción cautelosa, pero positiva.
Entre los medianamente convencionales carteles políticos, los campesinos de Tinta divisaban uno que portaba la supuesta bandera de los Incas y las palabras ¡Restauración del Tahuantinsuyo! ¡Con Qosqo como su capital!
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Por ejemplo "Yo recuerdo ese día, a las 9 de la noche en el Regatas se armó un tonazo." podría devenir a que en la narración ello ocurra.